Nació en Mendoza en 1876, hija legítima de don Dionisio Toro y doña Teresa Aguirre, ambos naturales de la República de Chile. Fue bautizada en la Parroquia de Junín (Mendoza) el 14 de junio de 1876 por el presbítero don Francisco Lencioni, siendo su madrina doña Mercedes Castro.
Tras recibir su educación en la Compañía de María y desempeñarse como postulante del Monasterio, presentó su solicitud de admisión. Luego del correspondiente levantamiento de información jurídica sobre su linaje, vida y costumbres, fue admitida por la madre Nicolasa Segura, superiora de la institución. Vistió el hábito religioso el 3 de febrero de 1893, a los 16 años, 8 meses y siete días de edad. Para su ingreso, fue admitida con una dote de dos mil pesos nacionales de moneda legal en efectivo, recibidos en calidad de donación graciosa por parte de su tía, doña Ascensión Toro de Moyano.
Profesó como religiosa de velo negro del coro el 21 de febrero de 1895, realizando sus votos en la misa solemne oficiada por el capellán y canónigo, don Germán Ormazabal. A lo largo de su vida consagrada, y debido a afecciones de salud, recibió en 1917 y 1919 licencias apostólicas otorgadas por el nuncio apostólico en Argentina, el arzobispo Alberto Vasallo di Torregrossa. Estas autorizaciones le permitieron salir de la clausura por motivos médicos, incluyendo sus curas de salud en los baños termales de Cacheuta.
La madre Margarita Toro desarrolló una notable trayectoria como artista plástica bajo la guía del profesor Manuel Prieto. Se especializó en la temática sacra y en delicadas técnicas de incrustación de nácar y marfil, llegando a ejercer como profesora y jefa de dibujo y pintura en el colegio de la Compañía de María. En 1932, gran parte de su obra fue instalada permanentemente en la institución. Su aporte artístico más monumental data de 1934, durante la reconstrucción de la iglesia de la Compañía de María en Mendoza: allí, diez grandes óleos de su autoría, que representan diversos pasajes bíblicos, fueron instalados para cubrir lo que antiguamente eran las majestuosas ventanas del templo, tapizando sus paredes hasta el día de hoy.
En agosto de 1943, culminó su pieza de mayor trascendencia: “Nuestra Señora de los Scouts”. La obra nació de una visión del Padre Reginaldo Farías, quien le confió a la Madre Margarita la misión de plasmar a la Virgen como protectora de la juventud. Esta pintura trascendió los muros del convento y, en el año 2008, fue entronizada solemnemente en la Basílica de Luján, siendo reconocida como la patrona oficial del escultismo católico argentino.
Falleció en Gualeguaychú, Entre Ríos, el 16 de enero de 1946, tras recibir los Santos Sacramentos y la bendición papal. Al momento de su deceso, contaba con 69 años de edad y 52 años de vida religiosa. Sus restos fueron sepultados en el mausoleo de la Compañía de María en Gualeguaychú, en el predio del Colegio Villa Malvina.
Décadas después de su partida, su legado artístico fue puesto en valor. El 15 de mayo de 1975, en el marco del Año Internacional de la Mujer, Radio Nacional Mendoza transmitió una conferencia en su homenaje a cargo de la doctora Delia Villalobos de Piccone. El acto fue organizado por la Fundación Rosa Arturo – Casa de América, institución que a fines de ese mismo año extendió un reconocimiento a su memoria mediante una xilografía creada especialmente en su honor.
Galería de sus obras








