Bolivia comparte…
Desde Bolivia -Cochabamba, en nuestro quehacer educativo como Fundación Social Uramanta, queremos compartir con ustedes la alegría que nos dejó el hermoso proceso de crear una obra de teatro junto a los adolescentes de quinto grado de la Unidad Educativa Compañía de Jesús. La propuesta nació con el deseo de reflexionar, a través del arte, sobre temas tan importantes como la equidad de género, la resolución de conflictos.
Cabe destacar que este proceso representó un gran desafío, ya que ni los adolescentes ni sus familias habían tenido contacto previo con el teatro, ni habían presenciado una obra teatral. Esto implicó un esfuerzo adicional de acompañamiento, motivación y aprendizaje, permitiendo que cada participante descubriera el arte escénico como una nueva forma de expresión y reflexión.



El proceso formativo fue un viaje de descubrimiento. Comenzamos analizando con mirada crítica el poema “Nacer hombre” de Adela Zamudio (escritora, poeta y pionera del feminismo en Bolivia que vivió de 1854 a 1928.) que nos inspiró a cuestionar realidades, emociones y roles presentes en nuestra sociedad. A partir de allí, los estudiantes dieron rienda suelta a su creatividad, construyendo colectivamente el guion de una obra teatral que reflejara sus propias vivencias y valores de igualdad y respeto.
Durante las primeras ocho sesiones, nos dedicamos a la reflexión y la escritura del guion. Luego vinieron quince sesiones más intensas y emocionantes de formación escénica y montaje, donde cada gesto, palabra y movimiento cobró vida.




Como bien expresó Franz Arévalo, tallerista y director de la obra la sintetizo en estos terminos:
“Versos que dejan huellas”, es una obra teatral profundamente humana y reflexiva que invita al público a mirar con sensibilidad y conciencia los temas de igualdad de género, educación emocional y memoria histórica. A través de un recorrido poético entre generaciones, la puesta en escena revela las raíces del machismo, la violencia de género y los estereotipos sociales, mostrando que el verdadero progreso nace del respeto mutuo y la empatía entre hombres y mujeres
La figura de Adela Zamudio emerge como símbolo de rebeldía y lucidez femenina. Su espíritu trasciende el tiempo para dialogar con los jóvenes del presente, alentándolos a cuestionar las herencias de desigualdad y a construir una sociedad basada en la justicia y la equidad.
En seis escenas entrelazadas —desde las voces del pasado hasta una nueva familia igualitaria— la obra presenta distintas miradas sobre la desigualdad y los desafíos para superarla. Culmina con una “Proclama de compromiso”, en la que niños, jóvenes y adultos sellan un pacto simbólico para erradicar el machismo y promover una convivencia fundada en el amor, la libertad y la igualdad.
La obra teatral no busca señalar culpables, sino despertar conciencias. Es una invitación a transformar la historia del dolor en una herencia de dignidad y respeto, recordándonos que solo avanzando uno al lado del otro, hombres y mujeres podrán construir un mundo verdaderamente justo y humano. “El teatro se convierte en un espejo donde los jóvenes no solo representan una historia, sino también descubren la fuerza de su voz y la belleza de construir juntos un mensaje de cambio.”